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El YO real Vs. el YO irreal

Me juzgué, me humillé, incluso me desprestigié, me juzgué muy fuerte y me llegué a castigar, en algunos momentos me lastimé a mí mismo dándome látigo, como cualquier ser humano atravieso muchas emociones, este mes me bajó la autoestima, es normal.

Pero, ¿por qué pasa esto?, ¿por qué hay días, semanas y meses donde nos sentimos agotados, cansados? En algunos casos hasta desilusionados nos llegamos a sentir, ¿por qué pasa esto?

Existe una respuesta a estas incógnitas y es que vivimos de las ilusiones y de las expectativas, donde creemos que existirá un “yo ideal” en un futuro que no ha pasado… Usualmente cuando no pasa eso que esperamos, literalmente nuestra autoestima y amor propio se va desinflando poco a poco como un globo, llegando al punto donde nos sentimos derrotados porque nuestra expectativa no se cumplió y seguimos demandando resultados inmediatos: 1000 likes para mañana, queremos ser millonarios al siguiente día, anhelamos la pareja de nuestros sueños ya, pero lo que no tenemos en cuenta es que el universo y el tiempo, el reloj y Dios son perfectos, que por más que deseemos hay circunstancias y personas a las que no nos podemos aferrar.

Y es ahí, justo en ese instante, cuando nuestro yo real al chocar con la realidad de no conseguir su trabajo nuevo, de no ser millonario o no obtener ese ascenso, cuándo nos sentimos derrotados, humillados, acabados o con la autoestima por los suelos, porque estamos tan acostumbrados a condicionar nuestra felicidad y amor, que termina dependiendo de todo lo que nos rodea y cuando no obtenemos los resultados esperados simplemente nos derrumbamos.

Recuerda que la autoestima y el amor no depende de lo que nos rodea, al contrario, somos los creadores de nuestra felicidad, es 100% nuestra responsabilidad y que, aunque existan circunstancias que se salen de nuestras manos, requerimos aceptarlas tal y como son. La vida no nos da todo el tiempo lo que queremos, usualmente obtenemos lo que requerimos para seguir adelante, algunas veces eso conlleva comprender que nada dura para siempre y aprender que van a haber días difíciles, pero no eternos.

En esos momentos complejos, donde se nos es difícil levantarnos, donde nos cuesta reconstruir nuestra autoestima, abrir nuestra mente a nuevas perspectivas para comprender que nada dura para siempre, que de las peores rachas resultan las mejores ideas, que para que nazca una estrella debe haber una explosión. Otro punto importante es aprender a valorarnos, a querernos, a pesar de que tus ojos no sean perfectos, quiérelos como yo lo hago a pesar de no poder ver. No ocultes tus heridas, ni tu corazón, aplaude tus cicatrices y abrázalas. Recuerda que el capitán no se queda en el muelle, se forja navegando en la tormenta.

Uno de los mejores tips que te puedo dar es: crea algo positivo para ti, enfócate en tu bienestar, recrea esas acciones que te levantaron cuando estabas decaído, recupera ese aliento, puede que tuvieras que descubrir nuevas formas de ser, úsalas para que te fortalezcan como ser humano, yo en esos momentos difíciles me repito palabras positivas para reconfortarme, me digo: yo Alberto Carrillo, soy un hombre amoroso, apasionado, poderoso e inspirador, y me las creo, te invito a probar esta técnica. Por último, pero no menos importante, somos tan buenos para compararnos, pero solo logramos afectarnos y lastimarnos, si lo llegas a hacer resalta también lo bueno porque estás mejor que muchos y puede que se estén quejando menos; recuerda a la persona que más se queja, la vida le da más motivos para quejarse. Insiste en practicar la gratitud en cada momento, para que así la vida te conceda más motivos para que agradezcas.

Por último, aunque tengas miedo hazlo, aunque estés cagado del susto, hazlo, aunque te tiemblen las piernas o como yo que ni siquiera pueda ver para dónde está caminando igual hazlo, para que así poco a poco te llenes de autoconfianza para dar pasos que te acerquen más a lo que deseas.

Alberto Carrillo

Psicólogo y coach motivacional

Con mucha pasión y poniéndole corazón